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Laura Sarabia renuncia irrevocablemente a la Cancillería en medio de choque con el círculo cercano de Petro


Gustavo Petro y Laura Sarabia / Foto: Cortesía Cancillería

Gustavo Petro y Laura Sarabia / Foto: Cortesía Cancillería

En un giro inesperado que sacude las entrañas del gobierno, Laura Sarabia, una de las funcionarias más cercanas y leales al presidente Gustavo Petro, presentó este miércoles su renuncia irrevocable como canciller de la República, en medio de una crisis interna relacionada con el polémico proceso de licitación de pasaportes y las tensiones crecientes con el embajador en Arabia Saudita, Alfredo Saade.

La renuncia, plasmada en una carta dirigida directamente al jefe de Estado, marca un quiebre político y personal en la relación entre Petro y quien fue su mano derecha desde los primeros días del mandato. Aunque Sarabia no menciona explícitamente a Saade ni al proceso contractual, fuentes del Palacio de Nariño aseguran que su salida fue motivada por “decisiones que no comparto”, como ella misma expresó, y por diferencias de fondo sobre el rumbo del Ejecutivo.

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Conflicto por los pasaportes: el punto de no retorno

La ruptura se habría producido tras un desacuerdo insalvable sobre la prórroga del contrato con Thomas Greg & Sons, actual proveedor del servicio de pasaportes en Colombia. Sarabia optó por mantener el convenio mediante una urgencia manifiesta, con el objetivo de evitar que el país quedara sin libretas disponibles tras el vencimiento del contrato el 31 de agosto.

Sin embargo, Alfredo Saade, sin cargo directo en la Cancillería, cuestionó públicamente esa decisión y anunció una nueva estrategia: un convenio con la Casa de la Moneda de Portugal y la Imprenta Nacional de Colombia, dejando de lado la continuidad propuesta por Sarabia. Todo, sin el respaldo administrativo formal del ministerio ni su presencia en el anuncio.

“Mi renuncia es por principios”

En su carta, Sarabia dejó ver que su decisión va más allá de un simple desacuerdo técnico o personal.

“Mi renuncia es el resultado de una reflexión profunda, motivada por la responsabilidad que siento con mi conciencia, con el país y con la forma en que entiendo el ejercicio del poder público”, escribió, en lo que muchos interpretan como una crítica velada a las decisiones recientes del gobierno.

Con un tono respetuoso pero firme, la ahora exministra afirmó que sus principios ya no le permitían seguir ejecutando el nuevo rumbo del Ejecutivo:

“No se trata de quién tiene la razón. Se trata de un rumbo que, con todo el afecto y respeto que le tengo, ya no me es posible ejecutar”.

Del poder total a la ruptura final

Sarabia no fue una funcionaria más: su ascenso fue meteórico y su cercanía con Petro, inquebrantable hasta ahora. Fue jefa de gabinete, directora del DAPRE, líder del DPS y canciller, enfrentando incluso escándalos como el del polígrafo a una exniñera, que derivó en su salida temporal en 2023. Pese a ello, el presidente la reincorporó, dándole nuevamente un cargo de primer nivel.

Su salida, sin embargo, confirma una fractura cada vez más evidente entre los sectores técnicos del Ejecutivo y el círculo de confianza del presidente, donde Saade ha ganado protagonismo. La crisis deja al gobierno con una de sus figuras más fuertes fuera del tablero y plantea dudas sobre el manejo de procesos estratégicos en los últimos meses de mandato.

Un remezón que no pasa desapercibido

La renuncia de Sarabia marca uno de los episodios más tensos del gobierno Petro, evidenciando tensiones internas y desacuerdos profundos sobre la forma de ejercer el poder y tomar decisiones clave para el país.

El futuro del proceso de licitación de pasaportes —y del liderazgo en la Cancillería— queda en el aire, mientras crecen las voces que advierten sobre una influencia desmedida de figuras no técnicas en asuntos estratégicos del Estado.

Carta completa

“Bogotá, 3 de julio del 2025.

Presidente Gustavo Petro,

La parte más importante de mi vida pública ha transcurrido a su lado. Juntos hemos alcanzado grandes victorias, atravesado momentos difíciles, discutido con intensidad y compartido reflexiones con honestidad. Nos hemos conocido en las buenas y en las no tan buenas, y en ese recorrido fortalecimos una relación basada en la confianza, la franqueza y una idea que usted me enseño: que la lealtad es, ante todo, cuidar del otro.

He tenido el inmenso honor de acompañarlo desde distintos espacios: como iefa de gabinete, directora del DAPRE, del DPS y ahora como canciller. Pero más allá de los cargos, lo hice como una servidora pública convencida de que transformar a Colombia exige decisiones valientes, diálogos honestos y una brújula ética clara.

En ese espíritu, celebré con entusiasmo lo que consideré justo, y también expresé mis desacuerdos con respeto y convicción, como lo hago ahora.

En los últimos días se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar. No se trata de diferencias menores ni de quién tiene la razón. Se trata de un rumbo que, con todo el afecto y respeto que le tengo, ya no me es posible ejecutar.

Mi renuncia es el resultado de una reflexión profunda, motivada por la responsabilidad que siento con mi conciencia, con el país y con la forma en que entiendo el ejercicio del poder público.

Me retiro con la tranquilidad de haber entregado lo mejor de mí y con la certeza de que hay momentos en los que decir adiós es también una forma de cuidar.

Ha sido un camino exigente, con enormes costos personales y familiares, pero también profundamente enriquecedor. Me voy con inmensa gratitud por la oportunidad histórica de servir a Colombia desde su gobierno, con aprendizajes valiosos, muchos de ellos suyos, y con la convicción intacta de que este país merece un destino más justo, más digno, más humano.

Le deseo un cierre de gobierno exitoso. Siempre encontrará en mí una interlocutora abierta al diálogo, al debate respetuoso y a la búsqueda de salidas para los grandes desafios de nuestra sociedad.

Colombia sí puede ser una potencia de la vida. Ese sueño exige unidad, humildad y decisiones valientes. Ojalá logre construirlo en esta recta final.

Con un abrazo sincero,

LAURA CAMILA SARABIA TORRES”.

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