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“Antonio, es tu mamá”: la desgarradora escena que conmueve a Venezuela tras el devastador terremoto en Caracas


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Equipos de emergencia trabajan en el lugar de un edificio colapsado tras un terremoto en Caracas, Venezuela, el 24 de junio de 2026. Foto: REUTERS/Gaby Oraa

Equipos de emergencia trabajan en el lugar de un edificio colapsado tras un terremoto en Caracas, Venezuela, el 24 de junio de 2026. Foto: REUTERS/Gaby Oraa

Familiares buscan desesperadamente a sus seres queridos entre los escombros de edificios derrumbados tras los potentes sismos que sacudieron al país

“Antonio, Antonio, es tu mamá. Antonio, aquí estoy”.

El grito desesperado de una mujer rompió el silencio frente a una montaña de concreto y acero que horas antes era una torre residencial de más de 22 pisos en Caracas.

La escena, cargada de angustia y dolor, se convirtió en uno de los símbolos más conmovedores de la tragedia que vive Venezuela tras los dos poderosos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país este miércoles.

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Mientras cae la noche sobre la capital venezolana, familiares, vecinos y voluntarios permanecen junto a los escombros con la esperanza de escuchar una voz, un golpe o cualquier señal que indique que aún hay sobrevivientes atrapados.

Pero el silencio se impone.

Desesperación en Los Palos Grandes

La torre colapsada formaba parte del conjunto residencial Petunia, ubicado en Los Palos Grandes, una de las zonas más reconocidas del este de Caracas.

Habitualmente llena de restaurantes, cafeterías y actividad comercial, la urbanización se transformó en cuestión de segundos en un escenario de devastación.

Algunos vecinos escalan los enormes bloques de hormigón para intentar escuchar algún pedido de ayuda.

“Necesitamos linternas”, pidió uno de los voluntarios improvisados mientras un agente policial coordinaba los primeros esfuerzos de rescate.

A pocos metros, otro familiar gritaba entre lágrimas el nombre de una posible desaparecida.

“Tania, Tania”, repetía una y otra vez.

El dolor era evidente en cada rincón. Un hombre lloraba en silencio observando lo que quedaba del edificio donde vivían familiares y amigos.

El terremoto más fuerte en décadas

Los sismos se registraron cerca de las seis de la tarde y fueron sentidos con intensidad en gran parte del territorio venezolano.

Desde el estado Trujillo, en la región andina, hasta La Guaira y Caracas, miles de personas abandonaron viviendas, oficinas y centros comerciales ante el temor de nuevas réplicas.

Aunque Venezuela experimenta movimientos telúricos con cierta frecuencia, expertos señalan que el país no enfrentaba un terremoto de esta magnitud desde 1967, cuando otro potente sismo dejó 236 fallecidos y destruyó múltiples edificios en Caracas.

Curiosamente, una de las zonas más afectadas en aquella tragedia también fue Los Palos Grandes.

“Todo se movía como si estuvieras en el agua”

Las historias de quienes sobrevivieron al terremoto reflejan el pánico vivido durante los minutos más intensos de la emergencia.

En el centro comercial Sambil, uno de los más grandes de Caracas, cientos de personas evacuaron las instalaciones tras sentir las fuertes sacudidas.

“Todo comenzó a moverse como si estuvieses en el agua, como ondas. Fue horrible”, relató Odalis Escalona, empleada bancaria de 54 años.

Zenia González recordó que tuvo que esperar varios segundos antes de intentar escapar.

“Esperamos a que pasara y bajamos corriendo. Había que esperar porque estaba temblando demasiado. Duró mucho”, explicó.

En medio de la evacuación, algunas personas lloraban, otras rezaban y muchas permanecían paralizadas por el miedo.

Edificios destruidos y aeropuerto cerrado

Las autoridades aún trabajan para cuantificar los daños materiales causados por el terremoto.

En varios sectores de Caracas se reportan edificios colapsados, estructuras agrietadas y severas afectaciones en la infraestructura urbana.

Una de las instalaciones más afectadas fue el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal aérea del país, que suspendió temporalmente sus operaciones debido a los daños sufridos.

María Romero, una ingeniera de 48 años que logró escapar de su apartamento segundos antes de que las paredes comenzaran a agrietarse, describió el momento como una experiencia aterradora.

“Se movía muchísimo y sonaba como un rugido profundo”, recordó.

Continúa la búsqueda de sobrevivientes

Mientras avanzan las horas, equipos de rescate, cuerpos de emergencia y voluntarios continúan trabajando contra reloj para localizar a posibles sobrevivientes.

Entre los escombros, las voces de madres, padres, hijos y amigos siguen resonando con la esperanza de recibir una respuesta.

“Antonio, aquí estoy”.

Una frase que resume el dolor, la incertidumbre y la esperanza de miles de familias venezolanas que esperan noticias de sus seres queridos tras una de las peores tragedias naturales registradas en el país en las últimas décadas.

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